La calidad de la leña depende de su tipo (frondosas, coníferas) y de cómo se almacene. Para una buena combustión, la leña debe estar seca (entre un 15 y un 20% de humedad). Pero cuidado: si está demasiado seca, su poder calorífico se reducirá.
Si quieres ahorrar en calefacción y proteger el medio ambiente, puedes calentar con madera. Además de económica, es muy agradable. Pero el balance ecológico de la calefacción de leña sólo es positivo si los troncos se queman correctamente. La madera fresca tiene un contenido de humedad del 40% al 70%. En lugar de arder, emite mucho humo y gases desagradables. Para una buena combustión, la leña debe estar seca: su contenido de humedad residual no debe superar entre el 15 y el 20%.

Si cortas tu propia leña, ¡calentarás tu casa 3 veces más! Acuérdate de almacenarla con tiempo para tener suficiente leña seca para la temporada de frío. Para que los troncos se sequen correctamente, deben cumplirse tres condiciones:

Si decides almacenar la leña junto a la pared, elige el lado sur. No coloques los troncos directamente contra la pared, sino a 10-12 cm de ella. Así la leña respirará mejor. Para proteger los troncos de la lluvia y la nieve, no olvides cubrirlos. Asegúrate de que la cubierta no bloquee la circulación de aire alrededor del tronco.
También es importante protegerlos de la humedad del suelo. Por ejemplo, puedes apilarlos sobre palés, piedras o tacos.